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La cooperativa formada en el marco del proyecto Rutas del Sur se llamará Mucusur, palabra formada del prefijo Mucu (que significa “lugar” en el idioma de los indígenas que poblaban la región), y de la palabra castellana Sur, alusiva a los Pueblos del Sur.

El documento de reserva de nombre

El documento de reserva de nombre

El pasado 15 de junio, el coordinador electo de la cooperativa, conjuntamente con un miembro del Programa Andes Tropicales, retiraron de la sede de la SUNACOOP (Superintendencia Nacional de Cooperativas) la reserva de denominación de dicha cooperativa, la cual tiene fecha de expedición del 21 de mayo. Esto significa que el nombre seleccionado, es decir: MUCUSUR, estará reservado por el lapso de 90 días, periodo en el cual se deben registrar los estatutos ante la Oficina Subalterna del Registro Público, para luego presentar ante la Sunacoop dicho registro con todos los documentos de registro fiscal pertinentes.

Una vez realizado estos pasos de carácter legal, la cooperativa quedará constituida como persona jurídica capaz de contraer derechos y obligaciones. El entusiasmo demostrado por los integrantes de la cooperativa para formalizar su estructura se evidencia en el proceso de constitución de la misma.

Capítulos, futuras cooperativas

Es importante señalar que cada capítulo a su vez está organizado de tal forma que su propia estructura le permita transformarse fácilmente en cooperativa. Esto dará al capítulo una existencia legal y reforzará su capacidad de acción autónoma –siempre siguiendo las directrices de la cooperativa madre, Mucusur. Ya varios capítulos, comos los de Mucutuy y Mucuchachí, han manifestado el deseo de constituirse en cooperativas.

La formalización de la cooperativa es un paso más que le da fuerza y consistencia al proyecto Rutas del Sur, que cada vez se ve más enraizado en los sueños e ilusiones de quienes son forjadores de su destino.

El Molino

El Molino

A lo largo de todos los Pueblos del Sur hemos encontrado gran cantidad de artesanos y artistas, personas que han sido dotadas con increíbles habilidades para crear bellas y útiles cosas. En el transcurso del proyecto hemos recopilado información de cada uno de ellos, documentado sus obras, sus maneras, sus orígenes. Sin duda alguna el factor “arte y tradición” en estos pueblos, es uno de sus más fuertes valores.

El Molino es un pueblo prolífico de artesanos. En el siguiente mapa podemos observar señalados con estrellas los artesanos que hasta los momentos hemos contactado. Además se está diseñando un circuito por el sector La Rosalera (línea resaltada) que permite conocer el trabajo de algunos de estos hacedores de sueños. Éste circuito es una muestra de lo que se espera construir en cada una de las parroquias.

Artesanos_El Molino
Casa de Julio Durán
Casa de Julio Durán

A unos 500 m antes de llegar a El Molino, viniendo desde Mérida, encontramos al Sr. Orlando Ramírez, hombre conversador que trabaja hábilmente las hojas del plátano y el junco para producir cestas utilitarias, su trabajo es muy apreciado entre paisanos y ha participado con éxito en ferias artesanales de Mérida. En el pueblo, a unos pocos metros de la plaza Bolívar, tiene su casa-taller Julio Durán, oriundo de la zona aunque con aires de extranjero. Su hermosa casa, diseñada y construida por él mismo, es muestra de su creatividad. Trabaja principalmente la madera, elaborando finas piezas decorativas y utilitarias.

María Gómez

María Gómez

Saliendo de El Molino hemos diseñado un circuito que une El Filo y La Rosalera y que permite retornar al pueblo visitando varios artesanos. En este paseo encontramos a Enrique y Richard, quienes trabajan la madera. El primero realiza variados trabajos en carpintería y también pequeños recuerdos para turistas; Richard por su parte, montañista y baquiano de la zona, construye piezas utilitarias y marcos para cuadros.

Marquelis Malavé

Marquelis Malavé

Adentrándonos un poco más, llegamos a la casa de Marquelis Malavé, de profesión artista aunque conduce la prefectura del pueblo, luchador social que realiza sus trabajos multifacéticos con base en desechos sólidos. En el camino le sigue María Gómez quien hace cestas de bejuco de diferentes tamaños, utilitarias y para recuerdos.

Centro de conservación documental

Centro de conservación documental

En la misma Rosalera se encuentra el “Centro de Conservación Documental Pueblos del Sur”, lugar en donde, desde 1995, se conservan y exponen muestras de fotografía, períodicos y libros de la zona. También hay piezas de trabajos artesanales y una videoteca con documentales sobre tradiciones y costumbres de los Pueblos del Sur. Una parada obligatoria para conocer sobre la historia de estos pueblos.

Esta ruta en El Molino es solamente una muestra de las muchas que estamos diseñando en los Pueblos del Sur. Además, dentro del proyecto general se busca crear una gran “Ruta de Artesanos de los Pueblos del Sur”, que permitirá en varios días conocer a exponentes de la cultura local de cada parroquia. A través de ellos y sus obras se podrán descubrir y poner en valor las tradiciones y cultura de los Pueblos del Sur.

La etapa de capacitación continúo con el taller “LAS MICROEMPRESAS TURÍSTICAS COMUNITARIAS COMO ACTIVIDAD PRODUCTIVA”, que se dictó en la segunda quincena del mes de mayo de 2009. Nuestros recorridos en el sector de trabajo permitieron visitar sucesivamente cada parroquia y atender sus propias necesidades.

En este taller se empezó por explicar en qué fase de la metodología del Programa Andes Tropicales nos encontramos : el desarrollo de talleres específicos y visitas a las diversas comunidades para hacer el estudio y análisis de los proyectos de los potenciales microempresarios preidentificados en las anteriores reuniones.

El equipo del PAT en Mucuchachí

El equipo del PAT en Mucuchachí

De acuerdo a la metodología seleccionada, el taller propiamente dicho se dividió en dos partes, cada una de ellas dirigida por un especialista del PAT. La primera con un contenido teórico, explicativo e interactivo entre el facilitador y el grupo. Allí se expuso con ideas compartidas qué es la microempresa, cuáles son los tipos de microempresa de turismo de base comunitaria, qué es el microcrédito y cuál es su función, cuáles son los objetivos y propósitos del PAT con el otorgamiento de microcréditos, y finalmente cuáles son los lineamientos, las etapas y los compromisos tanto de los potenciales beneficiarios como de la institución.

Asímismo se señaló la importancia de la consolidación de una red de servicios comunitarios para el desarrollo del turismo rural, con el fin de homogeneizar y fortalecer los conceptos claves de la actividad turística de base comunitaria y de bajo impacto ambiental. Esta parte finalizó insistiendo en la importancia de formalizar un proyecto para cada microemprendimiento y dando orientación para la elaboración del mismo.

Trabajos grupales

La segunda parte volvió a tomar este último punto y se desarrolló con trabajos grupales. Los participantes realizaron una propuesta de proyecto de turismo de base comunitaria siguiendo las indicaciones del facilitador y llenando los formatos que para tal fin se tienen establecidos por el departamento de administración y crédito del PAT.

En esta etapa, cada grupo escogió un proyecto turístico que desarrolló plasmando la idea por escrito. El objetivo era familiarizar los partipantes con la formulación de proyectos y con los formatos que el PAT utiliza para tal efecto. La clarificación de ideas y conceptos era otro de los propósitos de este ejercicio.

En términos generales en esta oportunidad hubo mayor participación y se integraron nuevas personas a la capacitación. Estos nuevos integrantes manifestaron en algunos casos su interés en ser parte del proyecto de desarrollo turístico comunitario. Paradojícamente la participación de estas nuevas personas sin capacitación previa permitió una dinámica interactiva con puntos de vistas ajenos al proyecto que se convirtieron en un elemento favorable. En efecto, esto permitió fortalecer la organización definiendo objetivos claros y compromisos precisos dentro del concepto de desarrollo sostenible respetuoso del medio ambiente.

Sorpresas

En este segundo taller, encontramos varias sorpresas por parte de las comunidades. Entre ellas algunos de los capítulos manifestaron que deseaban conformarse formalmente como cooperativa para así adquirir una existencia legal. Tal es el caso de los capítulos de Mucuchachi y Mucutuy. Otra sorpresa fue que en Chacantá nos esperaban con propuestas precisas luego de una jornada previa de trabajo por los miembros del capítulo, la cual culminaba su agenda con nuestro taller. Finalmente en La Coromoto-Canaguá la comunidad expresó el deseo de incluir la actividad turística comunitaria en el proyecto educativo de la escuela rural.

En conclusión la experiencia fue dinámica, proactiva y enriquecedora. Y como siempre la simpatía y el agradecimiento de los participantes no se hizo esperar. Los maravillosos paisajes de los Pueblos del Sur, sus colores, matices y esplendida vegetación hacen que el recorrido, la geografía accidentada y sus distancias sean prácticamente imperceptibles.

Como han podido seguir a lo largo de ésta página, la Fundación Programa Andes Tropicales cuenta con un departamento de cartografía y geografía aplicada que, entre otras actividades, ofrece apoyo cartográfico a los proyectos de la fundación. En particular, para el proyecto Rutas del Sur trabaja día a día en la actualización del mapa de la región. Cada salida de campo ha permitido levantar, mediante el uso de un GPS, numerosos datos sobre vialidad, comunidades y topónimos. De esta manera se actualiza y corrige la información básica existente.

Este mes presentamos un versión nueva del mapa cuya base nos muestra las diferencias de altitud dentro de la región, agrupadas en 5 grandes categorías que abarcan desde las zonas llanas al sur en el Estado Barinas hasta los páramos y picos nevados. La versión original está en formato 90 cm x 60 cm a escala 1:160.000.

Las exploraciones realizadas desde que comenzó el proyecto nos han permitido tener una visión muy completa y actualizada de esta peculiar región, y ha dando como resultado el mapa que les presentamos, quizás el más fidedigno de la zona.

Mapa hipsométrico de los Pueblos del Sur

Mapa hipsométrico de los Pueblos del Sur

Cada región tiene sus costumbres y tradiciones durante la Semana Santa. En los Pueblos del Sur, una de las tradiciones más arraigadas es la fabricación de pan criollo en hornos de adobe y tierra. Muchas familias se reunen para hacer este pan especial que será comido el Jueves Santo, en conmemoración de la última cena.

En El Molino, los hermanos Renny y Eduardo Gómez, ambos miembros activos de la cooperativa fundada en el marco del proyecto Rutas del Sur, han documentado esta tradición a través de un cortometraje documental realizado con los pocos medios de que disponían. Es para nosotros un placer difundirlo a través de este medio.

En El Molino

En El Molino

Entre el 10 y el 13 de marzo se inició la fase de capacitación de nuestro proyecto de turismo de base comunitaria en los Pueblos del Sur. Un primer taller, titulado La Cooperativa, entidad participativa y productiva, se dictó en cinco parroquias, en un circuito que nos llevó sucesivamente a El Molino, Chacantá, Muchuchachí, Mucutuy y San José del Sur.

Este taller se destinó principalmente a los miembros de los capítulos de la cooperativa recién fundada en el marco del proyecto y a sus organizadores ya identificados como líderes comunitarios. Los perfiles de los participantes varían desde profesionales y educadores hasta campesinos y amas de casa. Sin embargo, la dinámica interactiva del taller permitió ajustarse a las necesidades del público asistente, y la diversidad del público no causó el menor problema.

Un taller en dos partes

Ejercicio práctico

Ejercicio práctico

El contenido del taller estaba dividido en dos partes: la primera se dedicó a la organización propiamente dicha de las cooperativas en forma general, su marco legal en el marco de la legislación venezolana vigente. Se acompañó de formatos y plantillas de uso permanente para el desarrollo normal de la vida de una cooperativa. Concluyó con un ejercicio práctico realizado en grupos.

El contenido de la segunda parte era de carácter contable, indicando en primer lugar algunos conceptos básicos de contabilidad, su finalidad, objeto y beneficios dentro de una organización y para su uso diario en la economía familiar. Esta parte también finalizó con un ejercicio: la simulación de un estado de cuenta que refleja la actividad de una microempresa en dos meses.

En términos generales, podemos decir que el comienzo de la capacitación ha sido una experiencia que rompió el hielo de forma interesante, divertida y proactiva entre las expectativas de los participantes y del personal del PAT, pero fue sobre todo una dinámica que permitió la intervención directa y la expresión de las opiniones genuinas de cada participante.

Finalmente, cabe señalar que el entusiasmo, la simpatía y el agradecimiento manifestado por los participantes no pueden ser expresados más que con sus comentarios y palabras, algunas de las cuales transcribimos a continuación:

Chacantá:
“La dinámica propuesta para la realización del taller permitió hacer más comprensibles y prácticos los conceptos expuestos. Agradecemos el apoyo a la organización comunitaria…”

“El taller fue espectacular, la forma como el instructor lo imparte es un método muy sabio para que la actividad sea participativa espero se mantenga la misma dinámica en los demás talleres.”

“El taller fue muy importante, aprendí cosas que no sabía.” …”me llevo un buen concepto en mi mente y lo mejor de todo la facilitadora que se da a entender muy bien y tiene mucha dinámica, se pasa muy divertido el tiempo… Hizo falta fue un refrigerio.”

San José del Sur:
“Agradecido de tan maravilloso gesto de preocuparse por la formación de nuestra gente y traer luz a quienes soñamos con un futuro mejor…”

“El taller fue muy bueno porque participamos intercambiamos ideas”.

“….El Taller me pareció muy bueno, bonito, interesante y didactico….”

“Gracias al personal de Andes Tropicales por su valiosa colaboración en instruirnos en el mudo del cooperativas y la contabilidad sigan adelante”.

Mucutuy:
“Activar el conocimiento es crecer, cuestión clara y contundente para describir los aportes conceptuales que hoy se hicieron notar de parte de la facilitadora del taller…”

“Felicitaciones… el taller ha sido muy dinámico, muy fructífero, hemos podido aprender muchas cosas….”

“…Aprendí mucho en este taller de verdad. Gracias por tener paciencia y hasta otra nueva oportunidad.”

“El taller fue muy interactivo, me retroalimente con la información ofrecida…..”

Mucuchachí:
“Me encantó…. ayúdenos para formar una cooperativa de servicios turísticos ya que tenemos un bello pueblo que muchas personas quieren conocer…”

“Felicito a la doctora por el taller, estuvo muy bonito, aprendimos muchas cosas,…”

“El compartir todos en grupo es muy bonito porque conocemos lo importante que es el trabajo en grupo.”

Atención personalizada

Atención personalizada

Más allá de los aprendizajes propiamente dichos, la calidad humana de los participantes, los constantes intercambios de ideas, el deseo de construir juntos un futuro posible hacen que el proyecto Rutas del Sur se ve bien encaminado.

La capacitación continuará en las próximas semanas con varios talleres dirigidos respectivamente a las comunidades en general y a los futuros proveedores de servicios turísticos.

Camino a Mucuquí

Camino a Mucuquí

Durante el mes de febrero y siguiendo con la fase de exploración de los Pueblos del Sur, el equipo del PAT se adentró en una zona geográficamente muy relevante. Se trata del valle de la quebrada la Vizcaína y de su comunidad principal, Mucuquí. Si queremos hallar un punto medio entre las comunidades de Pueblo Nuevo, San José, Mucutuy, Mucuchachí y Chacantá, el resultado de nuestra búsqueda será el páramo de Mucuquí. Se localiza justo en el límite de las parroquias de Pueblo Nuevo, Chacantá y Mucutuy, en la divisoria de las cuencas del Chama y del Caparo que son parte de las macrocuencas del Lago de Maracaibo y del Orinoco, respectivamente (ver mapa abajo).

A unos 2,3 km al sur de Pueblo Nuevo se encuentra el desvío que nos conduce a través del valle de la quebrada la Vizcaína, el cual está dominado por un bosque seco donde ocasionalmente se ven cactáceas columnares y pequeños cultivos. La carretera es de tierra estabilizada, apta sólo para vehículos 4×4 hasta la comunidad de Mucuquí y el recorrido implica 19 km, que dada las condiciones de la carretera y la paradas obligatorias para apreciar el paisaje, pueden llevar hasta 2 horas.

Páramo de Mucuquí

Páramo de Mucuquí

Para regresar a Mérida se puede retornar hacia Pueblo Nuevo o seguir ascendiendo hasta el páramo, atravesarlo y descender por la cuenca de la quebrada que conduce a Mijará, en la parroquia Mucutuy del Municipio Arzobispo Chacón. Desde Mucuquí hasta el filo del Páramo hay 8,8 km de carretera de tierra compuesta por lajas muy fragmentadas. A través de éste páramo se puede acceder a la laguna La Saraviada y al Pozo Negro, ambos muy famosos por sus míticas leyendas. El ascenso es contínuo y el páramo tiene la misma configuración que el de San José, no muy húmedo, con pajonales en macolla y frailejones que lo dominan todo. Al conquistar la cima y comenzar a descender el paisaje cambia, la cuenca es mucho más húmeda, la selva nublada se mezcla con el páramo y la carretera se vuelve más difícil debido a las cárcavas producidas por el exceso de humedad.

Mucuquí

Iglesia de Mucuquí

Iglesia de Mucuquí

Al llegar a Mucuquí se tiene la impresión de retroceder en el tiempo (sensación que se experimenta con frecuencia en los Pueblos del Sur), son muestra de ello sus antiquísimas casas, la pasividad plena y su pequeña iglesia adornada con 5 picos y 7 estrellas, que llevan a imaginar la conmemoración de los cinco picos nevados y las siete provincias independizadas por el Libertador.

Mucuquí es una comunidad de aproximadamente 10 casas, con una población que no supera las 50 personas. Es sede de una pequeña escuela para los niños del sector, que incluye no sólo a Mucuquí sino a seis comunidades más, entre ellas El Cacique, la Ovejera, El Paramito, La Honda y Los Mucuyes.

Nuestra llegada a Mucuquí coincidió con el receso de los niños de la escuela, que nos permitió compartir con dos maestras y disfrutar de un espontáneo juego de futbol, donde sólo había una arquería, no habían arqueros y los equipos eran dispares, la idea sin duda era divertirse. Al terminar el receso, el pueblo quedó otra vez en silencio como, según las maestras, permanece la mayor parte de tiempo.

Potencial turístico concentrado

Mucuquí

Mucuquí

El recorrido Pueblo Nuevo del Sur – Mucuquí – Mijará tiene un alto potencial desde el punto de vista turístico, geográficamente integra dos municipios y dos macrocuencas, así como cinco de las principales comunidades incluidas en el proyecto. Ecológicamente permite observar la configuración del paisaje de una vertiente seca y de una vertiente húmeda; en los casi 50 km que dura el recorrido se puede observar una importante variedad de unidades ecológicas, que van desde el arbustal xerofítico hasta la selva nublada, pasando por bosques secos y páramos.

El próximo paso en ésta zona será su valoración como ruta de bicicleta.
PuebloNuevo - Mucuqui - Mijará

Bajo el marco de cooperación con las comunidades integradas al proyecto de turismo de base comunitaria de los Pueblos del Sur, el equipo de Geografía aplicada, Cartografia y Teledetección de la Fundación Programa Andes Tropicales (InfoGeo), está trabajando en el mapa de cobertura de la tierra de la aldea Mucurandá en la parroquia Chacantá del municipio Arzobispo Chacón. Este mapa está siendo generado a partir de la clasificación supervisada de imagenes SPOT pancromáticas de 5 metros de resolución, con apoyo de imágenes multiespectrales del mismo sensor a 15 metros de resolución y con verificación en campo para la corrección de las unidades identificadas.

Cobertura de la Tierra de Mucurandá

Cobertura de la tierra de la aldea Mucurandá

El producto generado servirá, entre otras cosas, para apoyar un proyecto de reforestación de la aldea, que está siendo discutido en el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente. El análisis de la cobertura de la Tierra de Mucurandá permitió determinar las áreas donde aún existen remanentes de bosques, los cuales pueden ser conectados con la implementación de corredores biológicos en la zona, además de indentificarse las áreas de cultivos, pastos y suelo descubierto.

La aldea Mucurandá y su belleza paisajísticaAldea Mucurandá

La aldea Mucurandá se encuentra ubicada en el extremo suroeste de la parroquia Chacantá, limitando al oeste con la parroquia de El Molino y al sur con Canaguá. Abarca una superficie aproximada de 10 km2, con altitudes que van desde los 1520 metros cerca del pueblo, hasta los 3100 metros en el Cerro La Mesa, ubicado en el extremo más occidental. En su territorio hacen vida, según el censo del 2001, cerca de 30 personas distribuidas en casas que se encuentran muy diseminadas.

La Aldea Mucurandá no escapa a la belleza paisajística encontrada en todos los Pueblos del Sur, la distribución de las viviendas antiquísimas, mezcladas armónicamente entre pequeños sistemas agropoductivos, los cínaros (arbusto característico de la zona) encontrados dispersos o conformando pequeños bosques y una afloración rocosa, conocida como La Laja, son muestra de ello. La actividad principal de Mucurandá es la agricultura y la comunidad en general tiene como meta a mediano plazo convertirse en una aldea agroecológica modelo, no sólo para los Pueblos del Sur sino también para los Andes venezolanos.

Una calle de Mucuchachí

Una calle de Mucuchachí

Ya son cinco los capítulos de la cooperativa que se constituyeron formalmente. El primero fue el de Mucuchachí, el cual, a raíz de la reunión de líderes comunitarios en El Molino, ya se formó en el mes de diciembre pasado. Esta parroquia dio el ejemplo para que los demás capítulos le sigan rápidamente los pasos.

Se crearon entonces sucesivamente los capítulos de Mucutuy, Chacantá, El Molino y San José. A la fecha, solamente estamos esperando noticias de Acequias para completar la lista de las parroquias donde trabajamos en esta primera fase. En efecto, en Canaguá no está previsto por el momento la constitución de un capítulo formal, debido a que en esta parroquia capital, ya bastante urbanizada, concentraremos nuestra acción en la comunidad de La Coromoto.

Es de destacar que los distintos capítulos se formaron sin la presencia directa de la fundación Programa Andes Tropicales (PAT). Son los líderes locales que habíamos reunido y orientado en tres reuniones previas quienes han invitado miembros de su comunidad a conformar dichos capítulos. Para nosotros es un logro importante: ya varios líderes han tomado las riendas del proyecto en sus comunidades respectivas; ya miembros de las comunidades aceptaron el proyecto como suyo y no como siendo del PAT. Esta marca de autonomía y apropiación es un excelente presagio para los futuros pasos.

En el Páramo de San José

En el Páramo de San José

Mucho entusiasmo

Sentimos mucho entusiasmo en los capítulos. Ahora nos toca no decepcionar las personas que pusieron confianza en nosotros para llevar a cabo este proyecto de turismo de base comunitaria que deberá dar un impulso a toda la región.

Estamos afinando la estrategia para las próximas etapas: inicio de la capacitación; estudio y evaluación de los microproyectos familiares y personales que formarán parte de la red; y continuación de la exploración geográfica de la región con el fin de ubicar los atractivos más resaltantes.

Sin embargo, el trabajo esencial consiste ahora en diseñar productos turísticos que respondan a una demanda real, sobre la base de los numerosos datos acumulados hasta la fecha, por una parte, y tomando en cuenta los recursos humanos encontrados en las comunidades, por otra.

Más allá, nos toca diseñar lo que será el nuevo destino turístico “Pueblos del Sur”, para luego presentarlo a las comunidades y discutirlo en conjunto.  Para luego, con los miembros de la cooperativa y las comunidades en general, ejecutarlo y ponerlo en marcha. Un proceso largo durante el cual debemos procurar que la gente no se desaliente y mantenga el entusiasmo respecto del proyecto.

Hemos recibido del Padre Edduar Molina Escalona, Cronista Oficial del Municipio Arzobispo Chacón, el texto que leyó el pasado 30 de enero en el pueblo de Mucuchachí con motivo del Acto de conmemoración de la Batalla del Ataque. Tratándose de un texto bien documentado sobre un episodio poco conocido de la Guerra de Independencia, es un placer para nosotros publicarlo a continuación.

Año de 1813. Los caminos indomables de la lejana serranía traen la gran noticia de libertad. Las cinco águilas de Don Tulio emprenden su más alto vuelo por los vientos libertarios de la majestuosa sierra, dejando en su canto el elogio más sublime con el titulo: “Libertador”, es el paso de Bolívar, que junto a una multitud de Quijotes se dispone a visitar la Ciudad cimentada en lo alto del monte. Campaña  Admirable de coraje, de sacrificio, de lucha inquebrantable por dejar sembrado en la más alta de las urbes de la Patria un sueño de igualdad, de justicia y hermandad.

Restitución de la batalla

Reconstrucción de la batalla

Pero más allá de la Mérida serrana, enclavado en medio de imponentes montañas y bañado por su río, con  sus aires de llano, se asienta el histórico Mucuchachí. Su nombre ya nos habla de pueblo de indios, pues para el 4 de septiembre de 1597, se conocía como parte del Valle de Mukaria, o doctrina de la tierra de las orquídeas Aricagua. Con su paisaje agreste preservó como sagradas reliquias los vestigios de su indígenas mucuchaches, lejos de todo contagio de  la influencia civil española.

La crónica nos relata unos nativos adoctrinados por los Misioneros Agustinos, venidos de Aricagua. Y como su primer cura de almas, Fray Pedro de Mendoza.  La evangelización tenía su más genuino acento, gracias a los distantes estragos del  colonizador, el nativo sureño recibió en cambio al misionero convertido sin duda en su padre, maestro,  hermano y compañero de camino. Con la mano en el crucifijo y con la predica en los labios, se hizo la espada de doble filo para mostrar lo desconocido: los misterios de la fe.  Pero también en el látigo que reclama y se hace “voz de los que no la tienen”.

Así se registra en la historia que en los primeros días del mes de Enero, del admirable 1813, cuando aún no había pisado Mérida el Brigadier Bolívar. En el suelo sureño no se conocía con detalles el inicio de su campaña admirable; pero en el corazón del cura del Morro, José Luis Ovalle, pregonero de la Buena Noticia de todo este vasto territorio, se aguardaba un fuerte sentimiento de amor por la Patria; azotada y desvastada por los abusos de la Corona.  Su profunda vocación sacerdotal le llevó a mantenerse fiel al cumplimiento de la misión del Mesías: “dar libertad a los cautivos”. Con su mayor arma: La Palabra Divina y el testimonio preclaro de un auténtico “Apóstol de Cristo”.  En sus predicaciones penetraba hasta lo más profundo en las almas de sus fieles el sueño libertario.

Restitución de la batalla del AtaqueNo tuvo investidura militar ni laureles militares, pero si relevante humildad franciscana, pasión por su pueblo, fidelidad a su Iglesia y compromiso por los más pobres. Como relámpago apocalíptico iluminó las almas  nobles de sus creyentes campesinos. Su voz profética lo convirtió en el Juan Bautista que preparó el camino al Libertador.  El ambiente  es primaveral, el sol brilla en todo su esplendor, pero también corría la desoladora noticia de aguerridas tropas comandadas por el General Contreras que se movían desde Bailadores hacia el sur merideño. Por la mente del Venerable Cura, quizá pasaron imágenes de muerte, oscuridad, tristeza y desolación. Pero su alma henchida de la fuerza divina hizo que aquel apóstol de la montaña, con acierto, entusiasmo y dispuesto a ganar la corona de gloria que no se marchita, con la valentía de ofrendar a la Patria hasta el sacrificio de su propia vida, logra reunir en los valles de Santa Bella a trescientos feligreses. Como la escena bíblica del pueblo caminante por el desierto, pequeño ante la grandeza del Faraón,  pero grande por la mano provisoria y el brazo extendido del Señor. Así fueron estos fieles guiados por el heroico levita.

El paso por esta aldea era obligado. Caminos del llano y del cerro, subida del cabestrero y arriero, de sueños y esperanzas. Tiempos después cuentan que pasó por allí la reina Urbina con sus codiciados tesoros.  Era el día 30 de enero de 1813, antes de despuntar la aurora, el cura José Luís Ovalle invocó al cielo la Madre del Pilar bendijo sus ejércitos, impuso el santo escapulario que  les sirvió de coraza, con los fusiles en mano y con un solo grito: ¡libertad! Irrumpieron en el silencio monacal de la montaña, una humarada de pólvora guerrera veían los vecinos del pueblo, quienes se unían a los patriotas venidos hasta de Acequias. Eran un solo equipo  bajo el mando firme del ministro del altar, pronto la mano del Señor de los ejércitos hizo posible la derrota a las funestas tropas realistas.  Humilladas así no pudieron profanar el suelo sagrado de los tatuyes que ciento catorce días después pisaría el General libertador de los treinta años. El grito de libertad en la Campaña de Mucuchachí fue entonces el primer saludo de fúsiles victorioso que la provincia merideña anticipó al fresco los laureles del combate.

El monumento erigido en el lugar de la batalla

El monumento erigido en el lugar de la batalla

El prócer de sotana tuvo la dicha de ser contado entre los heroicos patriotas que recibieron al libertador frente a la casa consistorial de Mérida.  En sus ojos brillaba la ilusión de ver en persona aquel caraqueño de alma grande y brillante como el cielo de enero en las noches sureñas de su combate.  Unas letras escritas en el reposo del alma, daban cuenta al Libertador de su hazaña y sus visiones de futuro auguraban un nuevo nacimiento para la América: la independencia de sus hijos. Documento que Bolívar envió el 26 de mayo de 1813, en carta dirigida al Presidente de la unión Camilo Torres que comenzaba con estas emocionadas frases: “Tengo el honor de incluir a vuestra excelencia la adjunta declaración que el presbítero José Luís Ovalle, cura del pueblo del Morro en esta provincia, ha dado sobre el estado de Venezuela. Vuestra excelencia verá que es el más favorable que puede presentar la fortuna: Monte-Verde prófugo: Cumaná en manos de mil feligreses; los pueblos en insurrección y las fuerzas Españolas en el ultimo grado de debilidad. O excelentísimo señor, quien no vuela a socorrer a nuestros hermanos que luchan por la libertad. Y cuál no será nuestro dolor si llegamos tarde, después de tantos sacrificios o si sucumben ellos por falta de nuestros auxilios.”  Perenne testimonio de heroísmo y amor por la Patria de este cura de pueblo.  Con el nombre de “la columna de piedra blanca” se recordará por siempre, en la colina de Santa Bella, este grito de libertad de nuestro suelo surmerideño.

Pbtro. Edduar Molina Escalona
Cronista Oficial del Municipio Arzobispo Chacón

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