Quiú, aldea de Mucuchachí

Motivados por el nombre particular de la aldea Quiú y su cercanía con Mucuchachí, el sábado 17 de abril del 2010, el equipo de geografía y cartografía del PAT, decidió conocerla. El recorrido estuvo guiado por el joven José Ilario Sosa y significó 8,4 kilometros de intensa caminata.

Aldea Quiú

Recorrido Por Quiú

Perfil del recorrido por Quiú

Perfil del recorrido por Quiú

Desde Mucuchachí y tomando la carretera que va hacia Mucutuy se recorre aproximadamente un kilómetro hasta la entrada que va a la manga de coleo, una gran mata de mango señala el desvío. Desde la carretera principal se avanza por una carretera de tierra apta para vehículos 4 x 4 por 500 metros más, hasta el inicio del sendero que conduce hacia el puente de piedra y hacia las comundades de Quiú y Agua Blanca.

El puente de piedra

Puente de Piedra

El primero objetivo fue el puente de piedra, el cual sin duda es uno de los iconos naturales más importantes de la parroquia. Se trata de una curiosa y gran roca que serviría de presa natural del Río Mucutuy, si no fuera por una pequeña fisura en la mitad por donde pasa forsozamente este río. Su estructura y disposición son difíciles de explicar por lo que llena de dudas a locales y visitantes, quienes tratan de develar de muchas maneras y a través de cuentos, el origen de dicho fenómeno.

Llegar al puente de piedra implica caminar 2 kilómetros de muy poca pendiente bordeando el río Mucutuy dentro de una selva semicaducifolia. Los primeros pasos por este camino nos permiten apreciar la belleza del paisaje y contemplar la unión de los ríos Mucutuy y Canaguá, quienes forman el río Mucuchachí. El encuentro de estos ríos se hace bajo la presencia de una gran roca con forma de rostro que pareciera vigilar constantemente esta fusión.

Vista panorámica. Río Mucutuy

Una vez en el puente de piedra comienza el ascenso hacia Quiú, son 1,7 km hasta la primera casa. El ascenso es contínuo a través de pastizales y las pausas son necesarias tanto para descansar como para admirar el paisaje que se abre ante nuestros ojos: el cauce del río Mucutuy con la selva que lo rodea y la Loma de la Ensillada.

La aldea

La primera casa pertenece a la familia Rojas Peña, típica casa andina con paredes de bahareque, plantaciones de café, maíz y cambures y una gran variedad de flores que sirven de decoración. A partir de aquí el ambiente cambia, se termina la vista panorámica que veníamos contemplando y sigue el ascenso, pero esta vez atravesando parches de selva que se mezclan con el paisaje productivo de la zona. Las casas son muy pocas y distantes unas de otras.

San Isidro Labrador

En el ascenso sólo nos percatamos de dos casas más, una que miramos desde lejos y otra, la del Sr. Isidro Altuve quien nos ofreció amablemente un agua e’ panela con limón. Isidro nos habló de su plantación de café, la cual es totalmente orgánica pues para su mantenimiento no usa ningún fertilizante, abono o pesticida, sólo la limpieza hecha a mano.

Mientras reposabamos se acercaron tres hermanas quienes traían en sus manos la imágen de San Isidro Labrador. Ésta imágen pertenece a la aldea de Agua Blanca pero para la fecha pasea de casa en casa por Quiú. Esta compuesta por dos piezas, una la imagen casi borrada protegida por un vidrio y la otra, una pequeña caja para las ofrendas.

Vista panorámica del descenso. Río Canaguá

Seguimos nuestro camino hasta la cima del filo Quiú, siempre en ascenso. En este punto a 1640 m.s.n.m. se puede tener una vista de 360 grados, para apreciar los valles de los ríos Canaguá, Mucutuy y Mucuchachi, la Ensillada, la loma de la aldea Agua Blanca y el pueblo de Mucuchachí. En este filo se encuentra una cruz en donde nuestro baquiano nos informó iban a hacer peregrinaciones en semana santa la gente del pueblo.

La escuela de Quiú

A partir de ahí comenzamos el descenso, por una loma llena de pasto yaragua, hasta la escuela de la comunidad. En ella ven clases 6 niños.  “Ya la gente de por aquí no quiere hacer hartos muchachos”, nos comentó Antonio Rojas quien vive, junto a su esposa y sus dos hijos, en la última casa de Quiú, muy cerca ya del río Canaguá. También cultiva café de manera tradicional y nos ofreció almuerzo para terminar el viaje.

Puente sobre el río Canaguá

El descenso

El descenso hasta el río Canaguá está dominado por afloraciones rocosas, de las cuales luchan por salir árboles y flores. El río Canagúa en este punto de su recorrido es cruzado por un puente de metal con buenas bases pero tambaleante. Ahí hay una playa en donde se podría descansar y tomar un baño si el río no está crecido. Luego un corto ascenso de 600 metros nos pone en la carretera principal vía a Mucuchachí, son 4 kilómetros hasta el pueblo que es mejor hacer en carro.

José Ilario Sosa

Así terminó nuestra exploración por esta aldea. Dentro del proyecto se vislumbra como una caminata que se puede planificar para un día de paseo, con almuerzo en alguna de las casas de la comunidad y con baquianos, como el jóven Ilario, deseosos de mostrar su terruño.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s